Adoptado junto a dos de sus hermanos, creció sin olvidar su pasado, aunque fuera triste, y 20 años después regresó para hallar a su madre biológica y más familia.

El apellido de John Hendrik Fjällgre era Montoya. Lo adoptó una pareja de indígenas sueca y es pastor de renos. Su voz es única y atrapa a quien lo oye.