En una prenda, un juguete y hasta un cepillo de dientes hay historias de desesperanza, dolor y profundo amor de quienes lloran a los desaparecidos o muertos.

Cuando se graduó lució el plumaje de su etnia inga. Ha pintado unas 2 mil obras con las que ha cautivado a personajes como Maradona o el príncipe Carlos.