Gustavo Rueda adaptó su batería a una bicicleta para ir por las calles, su escenario. Fue elegido entre miles del mundo para estar en Feeling the Street.

Se dio a la nada liviana tarea de cargar su instrumento para triunfar en el mundo, mezclando el sonido llanero con el complejo ritmo de la música contemporánea.

El pianista fue violado, entre los 5 y 10 años, por un profesor. Aún siente vergüenza pero ya no se esconde y exorcizó los demonios con el libro ‘Instrumental’.

Pese a las críticas es su tema más descargado y pedido en conciertos. Su corazón está en Medellín y en su nombre lleva lo que más ama, su familia.

‘Ne me quitte pas’ en versión salsa catapultó al ascenso al vallecaucano, que antes de encontrar la fama vivió tres años en una estación del metro de París.

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